Mientras otros compraban siglas, se optó por construir una institución. Superamos las exigencias más altas de nuestra historia, venciendo cada obstáculo legal con la fuerza de quienes no tienen nada que ocultar.
Enfrentamos tormentas que habrían hundido a naves sin brújula. Las crisis sirvieron para tamizar la organización. Quienes buscaban el poder inmediato abandonaron la nave; quienes nos quedamos, demostramos que una idea es más grande que cualquier hombre.
Creemos en una cancha plana para todos. Defendemos la dignidad de cada ciudadano, sin importar su origen o identidad, porque la verdadera grandeza de una nación se construye con el esfuerzo honesto. No permitamos que el ruido oculte el valor de la mayoría esforzada.
Proyecto Templanza es el canal para convocar a las voluntades silenciadas por el ruido político. Cancha plana no es quitar a unos para dar a otros; es nivelar el terreno para que el talento brille sin techos impuestos por el lobismo.